¿Qué es la leptina? Y ¿Porque nuestros nuevos hábitos están afectando su funcionamiento?

shutterstock_3111809452.png¡Es increíble como las cosas pasan por una razón! La semana pasada, mientras que buscaba ejemplos de cómo nuestros hábitos modernos afectan nuestra salud, mi novia me llama y me pide de investigar sobre la hormona leptina. Teniendo poco conocimiento sobre el tema, entro en una “breve” investigación refiriéndome a blogs de nutricionistas, fisiólogos y expertos en salud en cuales más confío.
3 horas después me encuentro con 5 páginas de notas sobre la importancia de esta hormona, su funcionamiento y ALELUYA: sobre como los hábitos del siglo 21 están afectando nuestra salud. Hoy, confío que el artículo que están a punto de leer cambiara para siempre su entendimiento de su cuerpo y les ayudará a mejorar sus hábitos alimenticios. Primero,  descubriremos el rol que las hormonas juegan en nuestro cuerpo. Luego, entenderemos que es la leptina y su gran correlación con otra hormona llamada la grelina. Y finalmente nos daremos cuenta, que mantener un balance entre estas dos hormonas es vital para nuestra salud .

Las hormonas = nuestras mensajeras.
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Sistema endocrino

Antes de entender el rol que juega la leptina en su cuerpo considero importante que entendamos que son las hormonas y a que nos sirven. Estas preciosas sustancias producidas en nuestro sistema endocrino (hígado y las glándulas tiroides, suprarrenal y pituitaria etc…) pueden ser consideradas como las mensajeras de nuestro cuerpo. Viajando en nuestra sangre hacía órganos y tejidos, las hormonas tienen como función de alertar, coordinar y modificar algunas funciones de nuestro cuerpo según la situación en la cual nos encontramos. Por ejemplo son ellas que influencian la manera en la cual nuestro cuerpo utiliza nuestras fuentes de energía, que controlan los niveles de sal y azúcar en la sangre, que nos dan hambre, que permiten crecer, que nos despiertan o al contrario nos hacen dormir.  Así que de cierta manera las hormonas controlan nuestro cuerpo transmitiendo mensajes para asegurar nuestra sobrevivencia.

 

 

La leptina, la hormona de la saciedad.

La leptina es una hormona secretada por las células grasosas del cuerpo que mandan un mensaje a nuestro cerebro para avisarnos que disponemos de suficientemente grasa y calorías para sobrevivir y que no necesitamos alimentarnos más. Su cantidad aumenta según la cantidad de comida que hemos comido y almacenado. En otras palabras la leptina avisa nuestro cerebro que nos hemos nutrido suficientemente y nos permite sentirnos saciados.
Según Mark Sisson en su blog Mark’s Daily Apple, la leptina tiene una segunda función que consiste en aumentar o reducir nuestro consumo de energía dependiendo de la disponibilidad de energía percibida en nuestro cuerpo. Es decir que la leptina nos permite gastar más energía cuando percibe que tenemos energía disponible o al contrario limita nuestro consumo de energía si percibe que disponemos de poca energía. Y según el autor, la percepción de la disponibilidad de energía es directamente proporcional a la cantidad de grasa que tenemos almacenada en nuestro cuerpo.

 

La grelina, la hormona del hambre.

Contrariamente a la leptina, la grelina es una hormona producida por nuestro estómago y páncreas que alerta nuestro cerebro que necesitamos nutrirnos. Una vez haya sido secretada, la grelina estimula el hambre y al momento de comer se demora aproximadamente media hora para volver a su normalidad. Ósea que la grelina puede ser considerada como el inverso de la leptina: en lugar de saciarnos, nos da hambre.

La relación entre las dos hormonas.

Para tener un cuerpo metabólicamente eficiente y saludable debemos mantener un balance entre las dos hormonas y ser sensibles a sus mensajes. Por una parte, disponer de la capacidad de alertarnos cuando debemos volver a nutrirnos y por otra parte alertarnos cuando hemos comido suficiente. Es por esta razón que estas dos hormonas se complementan tan bien. Cuando una está aumentando, la otra se reduce. Por ejemplo, una vez la leptina haya sido secretada su cantidad bajara progresivamente hasta causar la secreción de grelina que nos dará nuevamente hambre. Lo importante ahí es entender que el balance entre leptina y grelina es completamente necesario para nuestra sobrevivencia.

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El impacto de los hábitos modernos en la leptina.

Desafortunadamente existe una mala noticia. O más bien, muchas malas noticias que son directamente relacionadas con nuestro estilo de vida y que afectan el buen funcionamiento de estas hormonas y nuestra receptividad a sus mensajes:

  1. Sobrealimentación.

El primer problema viene de nuestros malos hábitos alimenticos que afectan nuestra sensibilidad a la leptina. Según Dr. Oz, el problema con la dieta moderna es que nuestro consumo de comida se ha vuelto tan frecuente y tan abundante que nos hemos vuelto insensibles a la leptina. Lo que quiere decir Dr. Oz es que por culpa de nuestra sobre alimentación, nuestro cuerpo produce constantemente leptina que al largo plazo no tiene efecto en nuestro cerebro. Mejor dicho, por no ser sensibles a la leptina nunca nos sentimos saciados y por lo tanto seguimos sobre comiendo que finalmente termina en más grasa corporal. Y para coronar, cuando tenemos extra grasa corporal, nuestro cuerpo produce aún más leptina y nos volvemos aún más insensibles. Ósea que entramos en un ciclo vicioso.

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  1. ¡Comemos muy rápido!

Por otro lado, Dr. Oz subraya también que nuestros hábitos alimenticios afectan la hormona grelina. Como lo compartí anteriormente, una vez empezamos a comer esta preciosa hormona se demora aproximadamente media hora para volver a sus niveles normales. Sin embargo, nos hemos acostumbrados a comer tan rápidamente que media hora es ampliamente suficiente para comer más que lo necesario. Eso significa que no estamos dando suficientemente tiempo a nuestras hormonas para alertarnos que estamos saciados y eso resulta una vez más en sobrealimentación que finalmente nos vuelve aún menos sensibles a la leptina. (Otro ciclo vicioso).

  1. Cuidado con las harinas.

51n8Y3nta1L._SX331_BO1,204,203,200_.jpgLuego, existe una correlación muy grande entre un consumo de carbohidratos inadecuado y la insensibilidad a la leptina. Por ejemplo. Dr. William Davis autor del libro Wheat Belly comparte que un consumo alto en trigo puede también afectar su sensibilidad a la leptina. El trigo se compone de una proteína llamada aglutinina de germen de trigo que no se puede digerir y que bloquea los mensajes comunicados por la leptina a nuestro cerebro. Apoyando la teoría, Dr. Staffan explica en 2008 que las lectinas (proteínas que se unen a azúcares) como la aglutinina de germen de trigo y la WGA que se encuentran en el trigo, la cebada y el centeno se unen directamente con los receptores de leptina en nuestro cerebro y no bloquean por lo tanto la unión entre la leptina y los receptores. Así que un consumo alto en trigo y productos refinados como la pasta, las galletas, los cereales y el pan pueden bloquear su funcionamiento y hacer que nunca nos sentimos saciados.

  1. La fructosa.

Otro gran inhibidor de la leptina se llama la fructosa. En su artículo A Primal Primer: Leptin , Mark Sisson comparte que un consumo alto en fructosa afecta nuestra sensibilidad a la leptina de dos maneras. Primero, según el autor un consumo alto de fructosa vuelve los receptores de nuestro cerebro (precisamente el hipotálamo) más resistentes o hasta completamente incapaces de responder a la leptina. Segundo, que la alta presencia de triglicéridos en la sangre (causado parcialmente por el consumo excesivo de fructosa), bloquean el camino de la leptina en el cerebro y la poca cantidad que pasa no es suficiente para alertarnos. Mejor dicho, cuidado con su consumo de fructosa y tratar de consumir frutas con índices glucémicos bajos.

  1.  La falta de sueño.

Más allá que la mala alimentación, existen también otros hábitos que pueden afectar su secreción de leptina y su sensibilidad. La primera es la falta de sueño que según Ben Greenfield y Mark Sisson puede causar excesivos niveles de cortisol (la hormona de del estrés) que induce la resistencia a la insulina y provoca el almacenamiento de grasa. Y lo más grasa tenemos, lo más leptina producimos y lo menos sensibles nos volvemos. Además,  un artículo publicado en 2004 por The National Center for Biotechnology Information demuestra que la falta de sueño reduce considerablemente la secreción de leptina y al contrario aumenta nuestra secreción de grelina. Esa diferencia entre las dos hormonas resultará en un aumento en apetito que si mal manejado puede causar una vez más resistencia a la leptina.

  1. Malos hábitos nocturnos.

Finalmente, en su artículo Is Being Hungry Bad? Ben Greenfield explica que al atardecer, su cuerpo libera leptina que tiene por objetivo reducir su apetito y evitar antojos de media noche. Este proceso es directamente conectado a nuestro ritmo circadiano que es nuestro reloj biológico que regula nuestras funciones fisiológicas durante 24 horas y que incluye la secreción de ciertas hormonas a momentos específicos del día. Por lo tanto en la noche, mientras  que deberíamos estar en la oscuridad,  la exposición excesiva de luz  causada por los bombillos, y las pantallas inhibe la secreción de leptina que resulta en mucha hambre y una vez un consumo excesivo de comida.

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¡Es todo! Espero que el artículo de hoy les permitió identificar en su rutina los hábitos que pueden afectar su salud y que su entendimiento de la leptina les permitirá tomar buenas decisiones. Cuidar su sensibilidad a la leptina es definitivamente necesario para regular nuestro apetito y prevenir la sobrealimentación. Por lo tanto, el siguiente artículo  de esta semana tratara sobre las recomendaciones para volver a ser sensible a la leptina y tomar control sobre nuestro apetito.

¡Saludos!

Categories: Lifestyle, Nutrición

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